Jacki Robinson abrió las puertas al Béisbol de Grandes Ligas a los negros

jacki robinson
El 15 de abril de 1947 es un día especial para los amantes del Béisbol, ya que ese día fue del debut de Jack Roosevelt Robinson, más conocido como Jackie Robinson en las Grandes Ligas, pues era el día en que la barrera de la segregación sería superada. Aunque no anotó ningún hit, consiguió la carrera ganadora.
Jack Roosevelt Robinson (Cairo, Georgia (Estados Unidos de América), 31 de enero de 1919 – †Stanford , Connecticut , 24 de octubre de 1972) fue un beisbolista que jugó la mayor parte de su carrera profesional para los Brooklyn Dodgers.
Fue el primer jugador afroamericano en ingresar a las Ligas Mayores de Béisbol. Aparte de su destacada carrera como jugador, realizó una firme actividad política y comunitaria por la igualdad de derechos y la lucha contra la discriminación.
Según la revista deportiva Sports Illustrated, Robinson sería objeto de epítetos raciales en lo que restaría de la temporada: recibía cartas con amenazas a muerte, lanzadores que tiraban la bola hacia su cabeza y piernas; y receptores escupiendo en sus zapatos.
Además, soportó un intento de rebelión de algunos de sus compañeros, amenaza de huelga por parte de los St. Louis Cardinals, y gatos negros tirados al campo. A pesar de la presión, mantuvo el control. Por soportar todos los vejámenes con silencio se ganó poco a poco el respeto de sus compañeros y eventualmente, de sus contrincantes. Coronó la temporada con el premio al Novato del Año.
Ya para 1949 las cosas habían cambiado, pues era animado por sus compañeros, umpires y rivales.
Sin embargo, cuando alegaba ante lo que parecía una decisión injusta, aún era considerado un «negro arrogante». Esa temporada logró ser elegido como Jugador Más Valioso con un promedio de bateo de .342, 37 robos, 124 RBI y 122 carreras.
En el terreno de juego Robinson resaltaba por su ímpetu, su bailoteo en las bases para desesperar al pitcher y su capacidad para ganar la atención del público. Entre sus marcas más importantes se encuentra la de haberse robado 19 veces el home. Además, fue muy importante para que los Dodgers arribaran a seis Series Mundiales, de las diez temporadas que fue parte de la institución, y asistió en seis ocasiones al Juego de Estrellas. Al final de su carrera logró un promedio de bateo de .311. En diciembre de 1956 se trasladó a los New York Giants pero un mes después anunció su retiro.
En la Serie Mundial de 1972 apareció nuevamente frente al público enfermo de diabetes y casi ciego. Murió días después, el 24 de octubre.
Para celebrar los 50 años de su ingreso a las Grandes Ligas, en el año 1997 se le rindió homenaje retirando el número de su uniforme (42) de manera definitiva. De hecho, toda la temporada fue dedicada a su memoria.
Aunque el número de Robinson ha sido retirado en toda la liga, el lanzador latino Mariano Rivera sigue llevándolo debido a la «regla de abuelo» (del inglés «grandfather rule»), permitiendo que lo mantenga pues lo tenía antes de ser retirado.
Luchador por los derechos civiles
Posterior a su retiro, Robison destacó como un luchador contra la segregación racial en su faceta de empresario y figura política; también se encargó de proyectos para mejorar la vivienda de los afroamericanos, y en vida se relacionó con personalidades como Martin Luther King, así como los presidentes estadounidenses Dwight David Eisenhower, John Fitzgerald Kennedy y Richard M. Nixon.
Asimismo trabajó con iglesias y organizaciones sociales. Después de su muerte su esposa fundó la Jackie Robinson Foundation que otorga becas escolares con el objetivo de ayudar a la juventud necesitada para concederles educación y hacer de ellos ciudadanos útiles. En vida, Robinson comentó a un periodista deportivo de Nueva Orleans: «No pretendemos nada especial. Solo pretendemos que nos permitan vivir como viven ustedes, como nuestra Constitución lo demanda».

Acerca de Margarita Brito

Periodista con más de 20 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Esposa, madre y abuela. Escribo porque me gusta y porque nada me es ajeno.

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