Mié. Oct 5th, 2022

Margarita Brito

La sociedad está alarmada ante   la ola de crímenes pasionales que en los últimos años ha registrado un incremento en la República Dominicana,  y que sólo en 2012 ha dejado como saldo un de 142 mujeres asesinadas a manos de sus cónyuges o ex parejas.

La situación es tan crítica que representantes de los diversos sectores de la sociedad han llamado la atención sobre la necesidad  de trabajar desde el seno de la familia, en las escuelas y en todos los niveles, para tratar de disminuir el número de los llamados feminicidios.

La violencia doméstica y en especial los feminicidios, que tiene que ver con la  falta de amor, desintegración de la familia, machismo, intolerancia y falta de educación , entre otros factores , está afectando a todos los niveles, tanto que muchos la denominan  «tragedia nacional». Lo cierto es que esto factores inciden en un problema que a diario se torna incontrolable.

Qué pasa con el hombre dominicano, que le vuelve tan intolerante que se cree dueño de la vida, de la que sólo Dios tendría derecho.

Padres irresponsables, la televisión, que en ocasiones ofrece una programación no adecuada para menores, hogares   destruidos donde una madre soltera muchas veces menor de 30 años ya es abuela, porque su hija también soltera de apenas 14 ó 15 años, también es madre soltera, sin la menor noción de cómo criar a un hijo. Es la realidad de nuestros barrios.

Lo veo a diario,  niñas embarazadas, niñas madres que apenas pueden cargar a sus niños. Aburridas, quizas deprimidas, llevando un pequeño que apenas puede caminar agarrado de su falda, es  sólo una punta del iceberg. Viviendo  hacinadas en una cuartería, donde hasta la respiración del vecino se oye. Niñas que con apenas 12 y 13 años se prostituyen. Hombres abusivos, que no  asumen sus responsabilidad de padre.

La violencia  doméstica tiene mucho que ver  con el machismo del hombre dominicano, que considera la mujer como objeto de su propiedad, un hombre que en la mayoría de los casos no estudió y que dedica sus fines de semana y tiempo libre para disfrutar con sus amigos y consumir alcohol, mientras en sus hogares muchas veces sus hijos pasan hambre.

Tiene que ver con la intolerancia de no entender que el amor no se obliga y que si una mujer no le quiere, muchas v eces por el maltrato a que la ha sometido, debe dejarla ir.

Sin política estatal para prevenir

Los psiquiatras César Mella, Secundino Palacios, Pedro Pablo Paredes y Carlos de los Angeles resaltan  la complejidad de los feminicidios y suicidiosy sus repercusiones negativas, pero destacan que  no existen políticas públicas para prevenir y enfrentar la situación.

Estos profesionales cuestionan que  pese a existir en el país ministerios como Salud Pública, Educación, Educación Superior, De la Mujer y la Juventud, no hay una política dirigida a prevenir un problema tan grave como la violencia y los feminicidios,

De su lado, el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, aboga por la existencia de una mayor severidad en el sistema de justicia contra los hombres asesinos de sus mujeres y considera que un aumento del rigor de las penas no acabará con las agresiones, pero que la falta de firmeza en las decisiones judiciales favorece la impunidad.
Lamenta además, la descomposición social que afecta actualmente a Dominicana, una de las causas, en su opinión, de los tristes hechos.

También,  la ministra de la Mujer, Alejandrina Germán, considera que es urgente construir nuevos patrones de conducta que rompan los tradicionales, responsables de la actual situación.

Qué hacer para frenar los feminicidios

El gobierno debería incluir en la agenda pública el tema del sexismo y sus consecuencias como de atención especial, teniendo en cuenta el alto número de  feminicidios en el país, además cumplir con el protocolo internacional en materia de violencia contra la mujer y  violencia familiar.

En tanto el Ministerio de la Mujer debe incrementar las campañas de sensibilización para romper los estereotipos sexistas que propician la violencia de género e impulsar a   los poderes públicos para que determinen espacios en los medios de comunicación, para denunciar y condenar actitudes y comportamientos violentos masculinos hacia la mujer y sus hijos e hijas.

 

Por Margarita Brito

Periodista con más de 20 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Esposa, madre y abuela. Escribo porque me gusta y porque nada me es ajeno.

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