Lidia Poët: La primera abogada de Italia y la historia tras la serie de Netflix
La historia real de Lidia Poët, la primera abogada en Italia que inspiró la serie de Netflix, conoce quién fue y Sarmiza Bilcescu , la primera…
La historia real de Lidia Poët, la primera abogada en Italia que inspiró la serie de Netflix, conoce quién fue y Sarmiza Bilcescu , la primera abogada en el mundo. Poët confrontó dificultades para ejercer, al igual que la primera abogacía dominicana Ana Teresa Paradas Sánchez.
La figura de Lidia Poët ha cobrado un renovado protagonismo global gracias al estreno de la serie de drama de época en Netflix, La ley de Lidia Poët (The Law According to Lidia Poët), donde la actriz italiana Matilda De Angelis le da vida. Esta producción audiovisual rescata del olvido la lucha de una pionera que desafió los cimientos del sistema judicial del siglo XIX en Italia para ejercer la abogacía.
Nacida en Perrero, Italia, en 1855, Lidia Poët demostró desde joven una destacada vocación por la educación y el derecho. En 1881 se graduó con honores en la Facultad de Derecho de la Universidad de Turín tras presentar una tesis dedicada a los derechos de las mujeres y el voto femenino, sentando las bases de su compromiso con la equidad de género.

Posteriormente, Poët completó su formación práctica en un despacho jurídico y aprobó con éxito el examen de incorporación al colegio de abogados en 1883. Ese mismo año, el Colegio de Abogados de Turín aprobó su solicitud y la inscribió formalmente en el registro oficial, convirtiéndola en la primera mujer admitida para ejercer la abogacía en el Reino de Italia.
Sin embargo, el hito duró poco tiempo debido a la fuerte oposición del fiscal general del Reino, quien apeló la decisión ante la Corte de Apelaciones de Turín. El argumento presentado sostenía que las leyes de la época no contemplaban la presencia de mujeres en los tribunales y que las funciones judiciales estaban reservadas exclusivamente a los varones.
En noviembre de 1883, la Corte de Apelaciones falló en contra de Poët y ordenó revocar su inscripción del registro del colegio de abogados. Entre los argumentos alegados por los jueces de la época figuraban la supuesta incapacidad física y biológica de la mujer para litigar, además del deber social de dedicarse a las labores del hogar.
A pesar de la prohibición legal para acudir a los tribunales y firmar documentos oficiales como abogada, Lidia Poët no abandonó la práctica jurídica. Se desempeñó como asistente en el despacho de su hermano Enrico Poët, defendiendo a personas de escasos recursos y abogando de manera constante por los derechos de los prisioneros y las minorías.

Paralelamente a su labor jurídica informal, Poët participó activamente en el movimiento feminista internacional y asistió a diversos congresos penitenciarios en Europa. A lo largo de los años, continuó alzando la voz contra la discriminación sistemática que sufrían las mujeres en el ámbito profesional y académico.
La perseverancia de Poët rindió frutos casi cuatro décadas después, tras el término de la Primera Guerra Mundial y la promulgación de la Ley n.º 1176 en Italia en 1919. Esta legislación permitió finalmente a las mujeres acceder a la mayoría de las profesiones públicas y ejercer cargos que antes les estaban vedados.
En 1920, a los 65 años de edad, Lidia Poët fue reinscrita formalmente en el Registro de Abogados de Turín, logrando el reconocimiento oficial como abogada en su país. Su legado histórico trascendió como un hito imprescindible para los derechos civiles y la igualdad de género en la Europa del siglo XX.
Sarmiza Bilcescu

Mientras Lidia Poët abrió el camino en Italia, la historia registra a Sarmiza Bilcescu como la primera mujer del mundo en obtener un doctorado en Derecho por la Universidad de La Sorbona en Francia en 1890 y ser admitida en un colegio de abogados en Rumania.
Asimismo, en el continente americano, la pionera fue Arabella Mansfield, quien en 1869 se convirtió en la primera abogada autorizada para ejercer la profesión en Estados Unidos.
¿Qué es verdad y qué inventó Netflix?
La serie La ley de Lidia Poët mezcla hechos históricos con ficción.
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Es real: su lucha por ejercer la abogacía, su exclusión profesional y su posterior reconocimiento.
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Es ficción dramatizada: las investigaciones criminales que protagoniza y varias de las tramas personales y personajes creados para la televisión.
La gran lección de su historia es que tener preparación y talento no siempre basta cuando las leyes y los prejuicios impiden avanzar. Lidia Poët se convirtió en una figura emblemática de la lucha por la igualdad de derechos en Italia.
Perseverante. Cuando le cerraron las puertas de los tribunales, ella no dejó de luchar por su profesión. Su historia demuestra cuánto puede tardar una sociedad en reconocer un derecho que debió existir desde el principio.
También a la primera abogada dominicana se le impidió ejercer

La primera abogada de la República Dominicana fue Ana Teresa Paradas Sánchez (1890–1960).
Se graduó de licenciada en Derecho en el Instituto Profesional (hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo) en 1913, convirtiéndose en la primera mujer dominicana en obtener el título e inscribirse para ejercer la abogacía en el país, pero se le negó el exequátur para ejercer.
Tuvo que esperar aproximadamente cinco años para obtener la autorización correspondiente. El 28 de agosto de 1918 se dictó la Orden Ejecutiva 201, que reconoció el derecho de las mujeres a ejercer la abogacía; ese mismo año, el 12 de noviembre, recibió su exequátur
Fue una destacada defensora de las causas sociales, el sufragio femenino y los derechos civico-políticos de las mujeres en el siglo XX, formando parte de la Acción Feminista Dominicana.
Homenaje: En su honor, una calle del sector Mirador Sur en Santo Domingo lleva su nombre, y la Suprema Corte de Justicia realiza juramentaciones dedicadas a su memoria como pionera del derecho dominicano.
Fuente Wikipedia, National Geographic, IA