La Romana, República Dominicana.- Lo cierto es que cuando decidimos visitar el Parque Nacional Cueva de las Maravillas, área protegida en el Este del país, me sentía un poco nerviosa, debido a que estar en lugares tan cerrados me da un poco de claustrofobia y aunque la guía informó que sólo recorreríamos 185, de los 800 metros de extensión, porque la otra parte estaba cerrada al público, estaba algo tensa.
No obstante, una vez bajamos el lugar me pareció increible, una experiencia inolvidable. Conocer este lugar donde se reunían los primeros pobladores de la isla, para celebrar sus ceremonias religiosas y ver además de las pictografias fue algo invaluable.
La Cueva de las Maravillas hace honor a su nombre y es que es maravilloso recorrer los pasillos con iluminación suave, para no alterar el habitat de los murciélagos. Además está bien habilitada , tiene una temperatura que se mantiene agradable y todo el lugar y sus alrededores cuenta con una infraestructura para que la gente lo pase bien.
LA Cueva, que está a una profundidad de 25 metros bajo tierra, es un gran atractivo para dominicanos y extranjeros, más aún porque es accesible para personas envejecientes o con algún tipo de discapacidad física, que pueden bajar y subir por el ascensor y disfrutar de las vistas. Tiene una superficie de 4,5 kilómetros cuadrados y fue declarada parque nacional el 22 de julio de 1997.
Esta cueva es la primera área natural protegida del país habilitada para personas con movilidad reducida, además del sistema de iluminación, el elevador que la conecta con la superficie y la red de rampas y senderos que conectan las distintas galerías, hacen que visitar este lugar sea bastante fácil.
Configurada como un gran sistema de túneles y galerías subterráneas, sus paredes guardan la humedad que se siente durante el recorrido, además del agua que se filtra a través de estas, hace obligatorio usar zapatos cómodos, tacones bajos, para evitar una caída, ya que aunque el recorrido se hace por caminos habilitados e iluminados, pueden formarse charcos de agua.

La Cueva fue descubierta en 1926 y hasta 1949 se llamó Cueva Jagual. Fue el profesor Francisco Richiez quien la denominó Cueva de Las Maravillas por su gran belleza.
Se localiza en el paraje Boca de Soco, entre las provincia San Pedro de Macorís y La Romana, al Este de República Dominicana.
Sus formaciones rocosas datan de hace más de cien mil años, ubicada a 25 metros de profundidad, tiene unos 800 metros, de los cuales 240 han sido acondicionados para visitas guiadas.
Sus paredes albergan una muestra de arte taíno, cuya antigüedad se remonta entre 500 y 800 años, con 19 petroglifos y 472 pictografías generalmente de color negro, aunque hay representaciones en altorrelieve con arcilla roja. Vestigios arqueológicos y osamentas humanas indican para el sitio una antigüedad de 4.000 años.
El lugar fue centro de actividades mágico-religiosas, varias de sus expresiones artísticas están asociadas con rituales mortuorios.
La Fundación Patronato Cueva de las Maravillas es el ente gestor del sitio que fue declarado Parque Nacional el 22 de julio de 1997.
Tesoro natural, histórico y cultural
Esta increíble formación geológica muestra estalagmitas y estalactitas de una belleza impresionante, que se han formado en la roca durante millones de años.

Dentro de la cueva se puede apreciar alrededor de 500 pinturas en las paredes y grabados donde predominan el color negro y el rojo, hechas por los tainos, antiguos habitantes de la isla ya extintos.
Cuenta con 10 petroglifos, es decir, grabados sobre la roca, y 472 pictografías, o sea, pinturas sobre las paredes. De estas 472 pictografías 144 fueron catalogadas como abstractas y 69 de caprichosas agrupaciones de puntos. Además se pueden apreciar 135 pictografías con rostro humano, 18 de animal, 41 de forma humana y animal, 18 geométricas y 38 geométricas y humana.
El Espejo de Agua
Uno de los mayores atractivos es El Espejo de Agua, un lago artificial que refleja como un espejo la parte de arriba de la cueva y El Gran Panel, en esta última se puede apreciar una pintura rupestre creada por los taínos, la cual representa un ritual fúnebre, entre otros.
Muchos visitantes lanzan monedas en el lago, ya que según la leyenda al lanzarla y pedir un deseo este se haría realidad.
La cueva se abre en roca caliza arrecifal perteneciente a la unidad geomorfológico conocida como Llano Costero Sur oriental.

La Cueva de las Maravillas es un lugar vivo, tanto en el sentido geológico –sus formaciones siguen evolucionando– como en los relativo a su flora y fauna. Dentro de la cavidad viven distintos grupos de murciélagos y varias especies de insectos, roedores, reptiles y anfibios, sobre todo en los espacios no abiertos al público.
Todos los recorridos por la cueva se hacen en un tour guiado que parte de la recepción principal cada cuarto de hora. La visita completa dura cerca de 45 minutos.
Además, en el exterior de la cavidad se encuentra distintos atractivos que complementan la visita a la cueva.

