Vie. Dic 2nd, 2022

Sólo se trató de gajes del oficio, haber tardado más de tres horas para llegar a Mata de Palma, en el municipio de Guerra, un viaje de unos 49 kilómetros que se pudo haber hecho en una hora, pero el chofer del autobús en que viajabamos, que al parecer era nuevo, puso el GPS y recorrió todo el ensanche Naco y parte de Gazcue, para finalmente tomar la avenida 27 de febrero, pero !oh sorpresa!, en lugar de poner dirección hacia la avenida Las Américas, se dirigía  hacia la Plaza Independencia.

Fue entonces que uno de los que estaba en el vehículo  recomendó que tomara la 27 de febrero para subir al elevado, así lo hizo y pronto estuvimos en Las Américas, no obstante había que tomar la marginal para ir a la carretera de Samaná y tomó la salida equivocada, por lo que hubo que devolverse… pero ya habíamos llegado al peaje, por lo que debimos seguir buscando el retorno para llegar a la salida correcta, que hallamos varios kilómetros después.

Buscando el «gato»

«Uf, respiramos».  El viaje continuó y casi estábamos llegando al municipio de Guerra, yo distraída miraba el celular, cuando de repente el fotógrafo que estaba sentado delante de mí, me hace notar el ruido extraño que  hacía el vehículo, que seguía deslizándose rápido por la carretera, pero el ruido se hizo tan fuerte, que el chofer tuvo que pararse a un lado de la estrecha vía. Era una goma pinchada.

Era risible, pero el «gato» no aparecía para quitar el neumático pinchado y cambiarlo por otro, pero gracias a Dios, luego de varios minutos de búsqueda fue encontrado en uno de los escalones de la puerta, lejos de donde debió estar.

Por suerte, una vez que el neumático fue cambiado pudimos reanudar el viaje y todo transcurrió con normalidad, solo que eran casi las 11 de la mañana y habíamos salido cerca de las 8. En fin que todo fue un gaje del oficio.

Pero muchas veces, cuando el lector, escucha o ve televisión en la comodidad de su hogar, su oficina o automóvil, una información, por lo general ni se imagina como ese comunicador logró esa noticia, en ocasiones a riesgo de su vida.

Como reportera he pasado por múltiples experiencias no tan agradables, desde haber tenido que correr por mi vida cubriendo una protestas de médicos, estudiantes universitarios o  maestros, hasta ver como una masa enfurecida por no haber conseguido canastas navideñas levantaban el vehículo en el que transitabamos, con el objetivo de ser escuchados  por el gobierno, en ese entonces Balaguer,  y lograr su demanda.

Como muestra narraré el caso  de la protesta de los maestros, en el año 2000, en las instalaciones del Centro Vacacional de Haina, que les fuera entregado por decreto presidencial y del cual posteriormente fueran despojados. El hecho fue que los maestros entraron al lugar a la fuerza, pese a que agentes  cascos negros querían impedirlo. Los periodistas también entramos pero tras estar dentro, los agentes policiales comenzaron a lanzar bombas lacrimógenas y lo hacían prácticamente a los pies de maestros y periodistas .

Un conflicto por los terrenos con la Refinería  Dominicana de  Petróleo, mantuvo abandonado durante años el centro vacacional,

construido en 1977, durante los doce años del presidente Joaquín Balaguer,  159 cabañas, con varias piscinas y áreas verdes, quedaron destruidas. Por esta razón protestaban los maestros, pero al igual que los periodistas que estábamos en el lugar, no llegaron muy lejos, los gases y el humo lo impidieron.

Recuerdo que en el caos del momento no se veía nada. Corrí por mis pulmones, porque no podía respirar y sentía que me iba a desmayar.

En fin, que después de esa desagradable experiencia, sólo me quedaba ir a la redacción de Listín Diario, donde laboraba en ese momento, a escribir la historia. Gajes del oficio!

Por fin cambiando la goma

Por Margarita Brito

Periodista con más de 20 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Esposa, madre y abuela. Escribo porque me gusta y porque nada me es ajeno.

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