Michelle Obama logra éxito en campaña alimentación saludableab

michelle obamaWashington DC –Baltimore. La primera dama estadounidense, Michelle Obama, ha intensificado su particular lucha a favor de la vida sana, que cumple dos años, con  un viaje de tres días, mensajes diversificados y hasta apariciones mediáticas en pantalón deportivo y trabajando con miles de entidades en el país.

«Michelle Obama y la campaña contra la obesidad ‘Let’s Move’ (Movámonos) son lo mismo», relató Sam Kass, a quien llaman el «chef de doble sombrero», por el que ensucia cuando es jefe de cocina de la Casa Blanca y por el que luce cuando es asesor de la política nutricional de la Administración Obama.

Kass conoce a Michelle Obama como comensal, como madre y como primera dama: «Este programa refleja la visión de la primera dama, entró en la Casa Blanca con el convencimiento de ayudar a los niños y familias del país», recuerda el chef de treinta años.

Dice que algunos avances ya son perceptibles en el país en tan sólo dos años, por lo que el equipo de la primera dama se ha dispuesto a celebrarlo con un viaje que comenzó el miércoles y en el que recorrerá cuatro estados.

 

Tres de ellos están en el sur del país, donde se registran los mayores niveles de obesidad. En su gira, la esposa del presidente Barack Obama comerá con militares que siguen una dieta saludable e incluso visitará Disney World.

La intención es adaptar el mensaje y llegar a todos los perfiles sociales, por lo que la primera dama también se esforzó la semana pasada en hacer abdominales en un plató de televisión, se enfundó un chándal para salir en la última portada de la revista Prevention y compitió el pasado martes con un presentador estrella de la NBC saltando a la comba y jugando a las carreras de sacos.

Reconocida defensora de la ambiciosa reforma sanitaria, Michelle Obama halló en la campaña ‘Let’s move’ la forma de introducir cambios en la sociedad del país, sin necesidad de lidiar con el Congreso ni de entrometerse en los asuntos del gabinete de su marido.

«Tuvo la habilidad de encontrar un espacio en el que todos los partidos quieren contribuir», dice el cocinero de los Obama.

En los últimos días, y coincidiendo con el segundo aniversario, los mensajes de Michelle Obama se han centrado especialmente en los escolares y la población latina.

La primera dama, auspiciada por el Departamento de Agricultura, presentó a finales de enero las nuevas directrices dietéticas para los comedores escolares, que duplican la cantidad de vegetales, limitan los productos lácteos a los desnatados y reducen la sal y ciertas grasas.

Hasta 32 millones de niños que comen a diario en la escuela mejorarán su dieta, según Kaas, que también justifica la atención hacia el numeroso colectivo de hispanos en Estados Unidos, ya que los niveles de obesidad de los niños latinos es siete puntos superior a la media nacional.

En sintonía con este objetivo, las alianzas con las grandes cadenas de supermercados avanzaron en el último año. Por un lado, para incentivar que instalen nuevas tiendas en zonas sin acceso a oferta alimentaria variada (los llamados ‘desiertos alimentarios’) y por otro, para que reduzcan los ingredientes poco sanos en sus productos.

«No se destina dinero a nuestros socios privados», subraya Kass, que explica que no hay un presupuesto concreto para ‘Let’s Move’ y cree que los efectos reales de la iniciativa se verán en dos décadas, tras haber firmado acuerdos con cadenas de restaurantes, museos, escuelas y asociaciones.

Expertos como Dorothy Chen-Maynard, coordinadora de estudios de Nutrición de la Universidad de California, creen que se necesita una década para comprobar los efectos y que «lo que comenzó como una iniciativa de la Casa Blanca con grandes subvenciones» debe dar el difícil salto de cambiar los hábitos en casa.

Cuenta el chef Kass que en casa de los Obama aplican lo que propugnan: comen equilibrado a diario, sólo rompen la dieta saludable con alguna hamburguesa o pizza de vez en cuando y él mismo sale a buscar al huerto de la Casa Blanca algunos ingredientes. El huerto donde, dos años atrás, nació el programa ‘Let’s Move’.

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