Ejemplo de Michelle Obama hace perder peso a personal

Washington.- El  ejemplo de la primera dama De Estados Unidos, Michelle Obama, ha logrado que parte del personal de la Casa Blanca, incluidos los jefes de cocina, se hayan puesto a dieta, sin que  les dijera nada, le ha motivado tanto, que   han perdido una suma considerable de kilos desde que iniciaron una dieta en julio de 2010.

Obama ha encontrado su misión como primera dama, que siempre es complicado de obtener, con su promoción de una dieta sana y equilibrada. Tanto es así que su marido, Barack, la publicita y asegura que la razón por la que se mantiene en forma y excelente estado físico de salud, como ha quedado probado tras someterse la semana pasada a su segundo reconocimiento médico oficial desde que llegó a la presidencia, se debe a que sigue los consejos de su esposa.

Estados Unidos es un país plagado de obesos. Dos terceras partes de la población adulta sufre de sobrepeso, que en los niños y adolescentes se agrava. Michelle Obama está dispuesta a revertir esa ecuación y hacer a los norteamericanos replantearse sus hábitos alimentarios.

Actualmente, ya está en las imprentas su nuevo libro, que saldrá a la luz en la primavera de 2012 y que se remonta a los inicios de esta sana pasión de la mujer del presidente: la creación del huerto orgánico que plantó en la Casa Blanca en 2009 y la inspiración que ello ha supuesto para familias, colegios y comunidades.

Y si no que se lo digan a Susie Morrison, ayudante del jefe pastelero de la Casa Blanca, que ha pasado de caer en la continua tentación que suponía vivir gran parte del día rodeada de bizcochos, tartas, galletas y madalenas -y pagar el precio en kilos y mala salud- a correr su primera carrera de cinco kilómetros, ir de casa al trabajo en bici siempre que la meteorología lo permite (y son más de 15 kilómetros entre su hogar y la Casa Blanca) y dejar el café por el agua y el chocolate por el brócoli.

Dejando que cada quien tome sus decisiones pero paseándose por la residencia oficial con sus brazos perfectamente torneados y tonificados a sus 47 años, la primera dama ha sabido llegar a la gente y ha puesto la Casa Blanca a dieta.

 

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