Ciudad del Vaticano.- El Papa León XIV en su primera Semana Santa, marcada por un decidido llamamiento contra las guerras y por cambios simbólicos en la liturgia. El planeta, según el Pontífice, se encuentra en «la hora oscura de la Historia» y se halla disputado «entre las potencias que lo devastan», dijo este Jueves Santo desde la Basílica de San Pedro. Su preocupación, en medio del clima bélico, está haciendo que Robert Prevost quiera valerse de su primera semana de Pascua como Santo Padre para que el mensaje religioso de la Pasión de Cristo tenga un valor geopolítico para la paz internacional. elmundo.es
Frente a un enfoque más periférico y hacia los últimos de la sociedad por parte de Francisco, León XIV apunta a la centralidad de la tradición. El Pontífice llevó a cabo este jueves Santo el lavatorio de pies en la Basílica de San Juan de Letrán, templo del obispo de Roma.
Durante años Bergoglio cumplió con dicha tradición desde las cárceles romanas lavando los pies a presos y presas de todas las nacionalidades, Prevost hizo el mismo gesto a favor de los 12 sacerdotes, 11 de ellos, ordenados por él mismo al comienzo de su Papado.
«Este cambio se basa en un relanzamiento de una visión eclesial para reforzar la unión entre el sacramento de la eucaristía con el del sacerdocio», aclara Regoli: «Se pone a los sacerdotes en el centro, recordando la Última Cena y vinculándolos a los apóstoles«.
Este Viernes Santo, se vivirá en Roma un momento que pasará a la historia. Por primera vez un Papa, León XIV, cargará él mismo con la cruz a lo largo de las 14 estaciones de penitencia en el tradicional Vía Crucis desde el Coliseo.
«Acostumbrados a sus predecesores, lúcidos pero ancianos y débiles físicamente, estamos ante un Pontífice fuerte», afirma el profesor de la Universidad Gregoriana. «El cuerpo del Papa habla y envía mensajes de fortaleza y de presencia. Que él mismo cargue con la cruz tiene una gran capacidad de impacto e identificación en relación a los dramas de la humanidad. Incluso para los no cristianos», señala.
El fenómeno de la guerra está muy presente en las últimas intervenciones de León XIV. En la misa de Domingo de Ramos que daba inicio a su primera Semana Santa como Papa, Prevost remarcó con contundencia que «no se puede utilizar a Dios para justificar la guerra». Se trata, el de la paz, de un concepto esencial del propio cristianismo, centrado en la figura de Jesús y su Pasión que da forma a la Semana Santa: el periodo más importante para los católicos de todo el planeta.
La palabra paz, para León XIV, sigue siendo central desde el inicio de su Pontificado, dado que sus primeras y célebres palabras, que pronunció en italiano, fueron: «¡La paz esté con vosotros!».
El deseo de León XIV de deslegitimar a quienes instrumentalizan a Dios con fines bélicos se enmarca en un contexto internacional en el que Estados Unidos -a través de su secretario de Defensa, Pete Hegseth- está llevando a cabo un discurso con matices religiosos acerca del conflicto con Irán, apelando a la «providencia» para que Washington logre la paz «en el nombre de Jesucristo», tal como ha pronunciado en los últimos días el jefe del Pentágono.
Prevost trata de desactivar esta narrativa que relaciona la guerra con el cristianismo y subraya que «Dios rechaza la violencia», porque «Dios es amor» y Jesús «nunca libró ninguna guerra».
