creoAlegría en Nagua por la entrega de 104 apartamentos retirados del mar, pero en la misma ciudad, en el kilómetro 3 de carretera AlegríNagua-Cabrera, instalados en seguridad volvieron a creer porque tuvo él palabra, compromiso y cumplimiento.

El 18 de agosto de este año, tras una espera y lucha de 6 años, el presidente Danilo Medina les entregó las llaves de los 104 apartamentos construidos en 13 edificios de 4 niveles.

En una ocasión, cuenta Lina Ortíz Núñez con toda la gracia cibaeña, el mar se antojó de los cubos y cubetas de su baño y una noche se los llevó. Arrogante y sin permiso, no los devolvió.

Cada vez que se acuerda de un ciclón, tal cual Matamoros, a Salomón Mejía se le enferma el corazón: “Teníamos que salir huyendo cada vez que venía un ciclón”.

La decisión de desalojarlos en 2009 para construir el malecón fue correcta. Sus vidas corrían peligro por la situación de vulnerabilidad permanente en la que se encontraban.

Los trabajos de construcción de los apartamentos arrancaron enseguida en 2010; el problema fue que, luego de comenzar, no hubo manera de que avanzaran y terminaran la obra, hasta que un día, en una inauguración, Wilton Tejada, presidente de la Junta de Vecinos Unidos por el Amor, y el gobernador Francisco Peña, le transmitieron al presidente Danilo Medina la angustia y desesperación de esta pobre gente.

“El primer hombre (Danilo Medina) que promete que en unos meses ustedes van a tener sus apartamentos y cumple. Hay palabra”, dice Salomón.

Lina compara el apartamento al que se mudará con “un penthouse”. Así lo ve y así lo vivirá, porque nunca imaginó que a sus años, que son muchos, tendría casa propia y menos como la que le ha tocado.

“Cuando una gente te promete algo sin conocerte, dice Salomón de Danilo, y te lo da, vale la pena creer en él. Y yo creo en él.

Construimos Patria segura cuando construimos espacios dignos para nuestra gente vivir.

Por Margarita Brito

Periodista con más de 20 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Esposa, madre y abuela. Escribo porque me gusta y porque nada me es ajeno.

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