Corte de árboles en Baní muestran una falta de conciencia que es más que un crimen
Santo Domingo, República Dominicana.- El corte de árboles en la ciudad de Baní, provincia Peravia, es una muestra de la falta de conciencia de algunos dominicanos,…
Santo Domingo, República Dominicana.- El corte de árboles en la ciudad de Baní, provincia Peravia, es una muestra de la falta de conciencia de algunos dominicanos, incluidos funcionarios, que sin importarles el daño ambiental realizan acciones que dañan al país, como la tala de árboles y antes alrededor de las Cuevas de Pomier en San Cristóbal, la extracción de piedras calizas y material para producción de caliche y material de construcción.
En momentos en los que el planeta Tierra atraviesa una intensa fase de variabilidad geofísica y climática marcada por la ocurrencia de sismos de gran magnitud, la formación de huracanes más destructivos y la acelerada pérdida de hielo en las regiones polares, personas inescrupulosas hacen más daños aún.
En la actualidad la acumulación excesiva de calor en la atmósfera y los océanos dan mayor energía a las tormentas tropicales y acelera la pérdida de masa en las capas de hielo del Ártico y la Antártida, debido a la quema de combustibles fósiles, emisiones industriales y la deforestación entre otras causas, hay dominicanos que se dan el lujo de dañar ecosistemas como las Dunas de Baní, cortar árboles que tardaron cientos de años para crecer y dar protección y en ocasiones causar incendios forestales.
Y aquí por un supuesto proyecto de remozamiento de 57 millones de pesos, importantes árboles fueron cortados del centro urbano de Baní, causando una herida profunda en el patrimonio natural e histórico de la ciudad sureña.
Arboles de mango, que durante décadas ofrecieron sombra y que permitían una temperatura y refugio a miles de munícipes frente a la Gobernación, el edificio de Oficinas Gubernamentales y el Hospital Nuestra Señora de Regla, fueron talados en un acto que ambientalistas, juristas y comunicadores locales han calificado como "un auténtico ecocidio urbano".
Tras ejecutarse esta tala, la indignación estalló de inmediato, copando espacios de la televisión de Baní, digitales y redes sociales.
𝐄𝐥 𝐚𝐛𝐨𝐠𝐚𝐝𝐨 𝐲 𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐑𝐚𝐦𝐨́𝐧 𝐏𝐨𝐥 𝐜𝐚𝐥𝐢𝐟𝐢𝐜𝐨́ 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧 “𝐞𝐜𝐨𝐜𝐢𝐝𝐢𝐨” 𝐥𝐚 𝐞𝐥𝐢𝐦𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐚́𝐫𝐛𝐨𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐭𝐫𝐚𝐛𝐚𝐣𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐦𝐨𝐳𝐚𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐬𝐭𝐢𝐭𝐮𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐩𝐮́𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐁𝐚𝐧𝐢́, 𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐬 𝐚𝐜𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐧 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐞́𝐫𝐝𝐢𝐝𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥.
Pol manifestó su preocupación por la desaparición de árboles que, según afirmó, tenían décadas de existencia en los alrededores de la edificación gubernamental, señalando que resulta contradictorio eliminar áreas verdes en una provincia que busca fortalecer su desarrollo ecoturístico.
Sostuvo que Baní, por sus condiciones climáticas y las altas temperaturas que registra, necesita preservar y ampliar sus espacios arbolados, en lugar de reducirlos.