Por  Mario Antonio Lara Valdez
Hablar de los derechos del soldado dominicano implica remontarnos al año 1930, un momento que marcó un antes y un después en la protección social de quienes dedican su vida al servicio de la patria.
En ese año se dio origen al sistema de retiro militar, con solo cinco oficiales que estaban responsables de su administración y que posteriormente evolucionaría hasta convertirse en la actual Junta de Retiro y Fondo de Pensiones de las Fuerzas Armadas, considerada la primera institución en la República Dominicana creada para el manejo de pensiones.
Su nacimiento representó un acto de justicia y reconocimiento hacia los hombres que, tras años de sacrificio, disciplina y entrega al uniforme, merecían una garantía de dignidad y estabilidad en la etapa de retiro. Desde sus inicios, esta institución se ha caracterizado por valores fundamentales como el respeto al servicio prestado, la responsabilidad social del Estado, la solidaridad institucional y el compromiso con el bienestar del soldado y su familia.
Con el paso de los años, esta estructura institucional evolucionó y se fortaleció hasta convertirse en la actual Junta de Retiro y Fondo de Pensiones de las Fuerzas Armadas (JRFPFFAA), organismo encargado de administrar las pensiones y velar por la estabilidad económica y social de los militares retirados y sus familiares. Su consolidación representa uno de los pilares del sistema de protección social dentro de las Fuerzas Armadas dominicanas.
En la actualidad podemos observar esa credibilidad e institucionalidad que refleja la Junta de Retiro y Fondo de Pensiones de las Fuerzas Armadas, generando satisfacción en cada hombre y mujer que asumieron el compromiso y la dignidad de vestir ese uniforme militar que simboliza honor, respeto a los símbolos patrios y el valor necesario en cada circunstancia que así lo requiera.
La etapa de mayor conflicto emocional, mental y de adaptación suele ser la tercera edad, pero también debemos considerar momentos difíciles como la aparición de enfermedades catastróficas, accidentes u otras situaciones complejas en la vida del soldado dominicano. Sin embargo, estas realidades encuentran acompañamiento en la empatía, el respeto y la responsabilidad del personal que trabaja en la Junta de Retiro y Fondo de Pensiones de las Fuerzas Armadas.
El respeto a los militares es esencial porque representan una garantía fundamental para la estabilidad democrática y para la defensa de los símbolos que identifican la identidad histórica, cultural y social de cada nación. Cada soldado asume valores éticos, patrios y morales inculcados por la responsabilidad de portar ese uniforme que representa la defensa de la bandera tricolor y la cruz en su centro, símbolo de la República Dominicana.
En este contexto institucional también se destacan los esfuerzos del Ministerio de Defensa, actualmente encabezado por el Teniente General Carlos Antonio Fernández Onofre, ERD, cuyo liderazgo ha contribuido al fortalecimiento de la institucionalidad militar, impulsando acciones orientadas a la modernización de las Fuerzas Armadas, al fortalecimiento de la seguridad nacional y a la protección de la soberanía del país, manteniendo siempre como prioridad el bienestar de los hombres y mujeres que sirven a la patria.
Finalmente, nuestra valoración positiva se extiende a cada uno de los generales que han asumido el reto de ser guardianes de la tranquilidad emocional, mental y de los derechos garantizados en la Junta de Retiro y Fondo de Pensiones de las Fuerzas Armadas.
En la actualidad se puede observar la dedicación permanente del General de Brigada Pablo Roberto Jiménez Sánchez, ERD, presidente de la JRFPFFAA, quien refleja respeto, cercanía y empatía hacia cada hombre de uniforme en condición de retiro, así como un seguimiento constante a cada solicitud para lograr estabilidad en la vida del soldado dominicano y de sus familiares.
La historia iniciada en 1930 continúa escribiéndose hoy con instituciones más sólidas, con una visión más humana del retiro militar y con el reconocimiento permanente a quienes dedicaron su vida a defender la patria.

Por Margarita Brito

Periodista con más de 20 años de experiencia en radio, televisión y prensa escrita. Esposa, madre y abuela. Escribo porque me gusta y porque nada me es ajeno.

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