Mar. Ago 16th, 2022

SANTO DOMINGO.- La inflamación es una respuesta natural y necesaria del organismo para protegernos de lesiones o enfermedades y combatir patógenos e irritantes; es requerida para la reparación del cuerpo en el proceso de curación, sin embargo, cuando la inflamación se mantiene activada de manera continua, se dice que es una inflamación crónica y causa daño sistémico.

Existen muchas enfermedades del sistema inmune (defensa del cuerpo), como la Artritis y Lupus,  enfermedades cardiovasculares (Hipertensión Arterial, Arterosclerosis, (Enfermedad de las Arterias Coronarias), endocrino metabólicas (Síndrome Metabólico, Diabetes, Obesidad, elevación del colesterol), envejecimiento precoz y muchos tipos de cánceres que son causados y potenciados por la inflamación crónica según la escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y el Centro de Longevidad de la Universidad de Stanford.

Estudios realizados por MIT (Massachusetts Institute of Technology), también coinciden que la inflamación crónica puede alterar el ADN aumentando el riesgo de cánceres y la replicación tumoral, mediante la liberación de citoquinas, Proteínas C Reactivas y sustancias tóxicas que producen daño celular y reacciones en cadena que perjudican las arterias y favorecen el aumento de la resistencia a la insulina, predisponiendo a la aparición de enfermedades. En circunstancias normales existen mecanismos para reparar el ADN dañado, pero cuando estos sistemas no funcionan de manera apropiada como consecuencia de la inflamación crónica, esas células defectuosas se replican con dichas alteraciones y pueden inducir múltiples patologías físicas y mentales.

La salud no es sólo la ausencia de enfermedad, es el estado de bienestar integral el cual depende de factores genéticos, psicológicos, ambientales y en gran medida de cómo absorbemos y utilizamos eficientemente los nutrientes y de cómo reducimos la inflamación y eliminamos los desechos y toxinas, procurando mantener un adecuado equilibrio interno (homeostasis). Estos desechos celulares se remueven del cuerpo de muchas maneras, entre las que figuran los riñones (orina), sudor, respiración, etc. Sin embargo existen residuos tóxicos como los derivados de petróleo, metales pesados y sustancias inorgánicas que el cuerpo no tiene la capacidad de eliminar por lo que se requieren de tratamientos médicos para esto. Desde el punto de vista preventivo debemos tratar las causas de las enfermedades no solo sus manifestaciones clínicas, es requerido poner nuestra salud como prioridad llevando una buena alimentación e hidratación, consumiendo vitaminas, realizando ejercicio físico y de relajación de manera rutinaria, promoviendo una adecuada oxigenación celular.

Varios estudios de renombrados centros de salud e instituciones como Cleveland Clinic, La Asociación Americana de Cardiología y publicaciones como la Revista Americana de Nutrición Clínica, entre otros, sugieren de modo general un papel pro-inflamatorio en algunos alimentos como los carbohidratos refinados, grasas saturadas, carne roja, alimentos procesados y hábitos tóxicos como el cigarrillo y el alcohol que son disparadores de inflamación.

 Sin embargo incluyen como alimentos anti-inflamatorios el aceite de oliva, granos integrales, omega 3, vegetales verdes, frutas, entre otros. En la actualidad estamos llamados a la nutrición personalizada, existiendo pruebas de intolerancia alimentaria que nos permiten elaborar planes de alimentación en base a los alimentos que mi cuerpo tolera mejor,  ayudando a reducir la respuesta de la inflamación crónica y colaborando a fortalecer nuestro sistema inmunológico y capacidad de auto sanación, mejorando la función gastrointestinal, estado nutricional, calidad de vida y desempeño inclusive de atletas de alto rendimiento.

 

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